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EL DESTINO SOLO DEPENDE DEL CRISTAL CON QUE LO MIRE

Un hombre no es otra cosa que lo que hace de sí mismo

Ya lo tenía muy claro cuando tomé la decisión de dejar la Patagonia, ese último mes iba a empaparme de las experiencias más patagonias, nos fuimos a la montaña con Alejandro, también con Alejandro bajamos el Río Santa Cruz, junto con Paulina, Carina y Tomas, pero hacia tiempo tenia una un poco armada, porque Miles venia para gallegos al casamiento de Andrés y Maru, y el queria ir a visitar a su papá al campo.

Yo le había dicho que sí, que cuente conmigo y después de un par de contratiempos salimos a la aventura, esta era mi última aventura en suelo patagonico, de aquí me quería llevar absolutamente todo y que mejor que hacerlo con mi amigo Miles. No solo eso era bueno, sino que iba a conocer a su padre, el mítico leonero patagonico “El Gringo Urquhart” y no solo eso, sino que lo íbamos a hacer en su entorno.

Para mi, todo eso era idílico y quería vivenciar esa experiencia como ninguna otra.

El viaje fue hermoso, escuchando Resistencia Suburbana, tomando mates. Llegamos a San Julián y de allí teníamos que girar a la derecha en la estación de servicio rumbo a la ruta 25, una ruta de ripio, bien patagónica, larga, maltratada, por partes hermosa, pero para mis ojos siempre bella, porque sabes que siempre esconde algo tremendamente maravilloso.

Previo a esto, la esposa del Gringo, Vero, había hablado con Miles para indicarles como llegar al campo, por que ruta teníamos que ir y donde cruzar y demás, porque me olvide de decir, era el cumpleaños del Gringo en dos días, así que nos dio algunas indicaciones, yo le pedí que le pregunte un par de cosas para poder buscar en el mapa y hacer lo que más me gusta, descubrir mapas desde el celular y buscar rutas.

El nombre de la estancia no existía en ningún mapa, no tenía ninguna referencia solo que eran unos 80 km y había que girar a la derecha, pasar dos tranqueras, agarrar el camino de la izquierda y hacer unos 20 km.

Llegamos a destino y ahí, en el cruce de la 25 nos íbamos a encontrar con Vero, porque ella no iba a ir al campo, sino que se volvía a su casa. Pasaba el tiempo y no llegaba, esperamos un poco más y nada. Entonces le digo que vayamos a preguntar al campo ese, a ver si estamos bien.

Apenas estoy entrando me cruza una camioneta, bajó el vidrio y le pregunto, disculpa por aca voy al campo de Urquhart? Están buscando al Gringo? dice el hombre, Si dice Miles, soy el Hijo, a lo que dice en un acento hermoso.

Estoy yendo a auxiliar a la mujer del Gringo que se quedó con una rueda pinchada y no se la pudimos sacar, dos llaves rompí ya, ya le avise al Gringo y ahora sale para ayudarla, así que le pregunto a cuantos km esta de aca y me dice a unos 70/80.

Le digo a Miles, vamos? y la respuesta fue Si!.

Partimos hacia la aventura, una ruta recta infinita, con un calor abrasador inusual, se veía a lo lejos las ondas de calor que hacen ver como si hubiese agua al fondo, creo que Miles me dijo que significaba ese fenómeno en ese momento, pero ahora no recuerdo como era.

Después de una hora y media conduciendo (si, iba bastante ligero) dimos con la camioneta de Vero, ella no sabia que eramos nosotros, nada teníamos que hacer ahi, asi que penso que era auxilio, pero no, eramos dos locos con las balizas puestas y Miles saliendo por la ventana de la camioneta. Nos encontramos todos, nos reímos, y allí nos quedamos, charlando esperando que llegue el Gringo.

Apenas vemos que viene un vehículo, le decimos a Miles que se esconda y me quedé yo con Vero, era el Gringo que venía al rescate.

Llega El, para, me saluda y va directo a la camioneta, en eso sale Miles y fue todo un encuentro maravilloso, que no documente con la cámara, pero lo recuerdo muy bien.

En esa Miles me presenta y se da cuenta que soy el amigo de su hijo, nos ponemos a ver qué hacer. No había caso, no podíamos sacar la rueda, las tuercas estaban casi soldadas, solo doblamos llaves o se rompían, entonces el Gringo prueba con un compresor, que hace un corto circuito en la camioneta de Vero y se apaga. El compresor no prendio mas, la camioneta si, pero se había quemado el fusible del encendedor, así que acerco mi camioneta, le paso mi compresor, que no se, no andaba no inflaba, no se que onda, pero cuando se lo necesito, no sirvió, entonces le digo, espera, tengo acá el inflador de la bici, probemos inflar con eso, El Gringo y Vero se iban a ir para Gregores para que le arreglen las ruedas.

Nosotros íbamos a volver para el campo y esperaremos allí al Gringo porque Vero se quedaba allá, volvimos, ya con el sol poniéndose, entramos a la primera estancia, y le preguntó a Miles Preguntamos por donde es? y me dice No, vamos, no nos vamos a perder.

así que le metimos pata y allí fuimos, a veces seguros de que íbamos bien, otras no tanto, pero al final íbamos bien, llegamos a un casquito hermoso, con un sol poniéndose al horizonte con una luz toda roja, era abril en ese querido territorio.

Dimos un par de vueltas, prendimos la estufa y nos dormimos un super sieston, nos despertamos ya de noche, fuimos a la cocina, encendimos el fuego y calentamos una bandeja de carne y verduras que había allí, no teníamos la clave del wifi, asi que estabamos un poco aburridos, ir afuera no tenía sentido, pero a las horas llegan el Gringo y Vero, que decidió quedarse y además traía una torta para festejar el cumpleaños.

Así que hermoso todo, comimos, charlamos y nos conocimos un poco. 

Al otro dia nos levantamos tipo seis y media de la mañana, Miles se da cuenta de que la puerta nuestra estaba cerrada, así que saltamos por la ventana corriendo hasta la cocina, yo sali detras de el sin tanta prisa, pero cuando voy llegando siento olor a fuego y pienso “guau, que rapido hizo fuego Miles” pero no, ya estaban el Gringo y Vero tomando mates. La onda de llegar temprano a la cocina es de gastar al que se levanta de que se levantó tarde, y Miles quería hacerle esa gastada a su padre, pero no pudimos, creo que nunca.

Tomamos unos mates, fumamos unos puchos, y salimos a cazar.

Era mi primer experiencia despues de mas de 20 años de ser vegetariano, iba a punto de encontrarme con la cruda verdad, ver con mis propios ojos la muerte, que a mi en particular me conmueve mucho, tomé mi cámara de fotos, mi gopro, todos mis bártulos porque quería documentar eso, porque estaba mentalizado a ser como un corresponsal de guerra, retratar todo, crudo, real, que se sienta a través de una foto.

Fuimos a cazar un guanaco, porque este legendario leonero tiene creo que tiene 13 perros que lo ayudan en sus tareas. Un guanaco les dura más o menos 2 o 3 días.

Salí emocionado, porque no comprendía bien lo que iba a vivir, pensé que iba a ser más fácil de vivenciar, pero no.

Encontramos el grupo de guanacos, frenamos, el Gringo dispara el rifle y dice “pegado”, (todos en la camioneta dudamos del acierto), salen todos corriendo y nos indica a cual no debemos perderle la vista, así que en esa estábamos, pero los animales corrían como si nada les hubiese pasado.

Para el grupo de guanacos, frena la camioneta y pum nuevamente, a lo que se escucha “Pegado”, ahí Miles creo que fue que dijo que ni en pedo le pego, pero el gringo insistió que si. Comienzan a correr nuevamente y nosotros tras ellos, hasta que el que debíamos seguir comienza a retrasarse, entonces el Gringo dice “Vieron que si le pegue” si se escucho el tac, cuando pega la bala”.

Frena nuevamente y otro tiro, el animal sigue corriendo, cada vez más lento, pero sin parar de correr, al rato se frena nuevamente, frenamos y otro tiro, esta vez sí sentimos el ruido de la bala al pegar, continuamos persiguiendo al animal, hasta que comenzó a echarse, entonces nos bajamos miles y yo para acorralar al animal, yo con la cámara en la mano para documentar mientras.

Yo no sé si alguien ha matado algún animal una vez o ver como muere uno, pero se nota en la mirada y no sabia como sentirme, queria no estar haciendo eso, pero lo tenia que hacer, porque era parte del trabajo, porque también fuimos a ayudar.

Ya el animal tirado en el piso, intentando salir de allí pero sin poder hacerlo, él sabía bien en ese momento que su futuro estaba sentenciado. Entonces con una velocidad magistral, baja el Gringo, y corta la yugular del animal poniendo fin a su agonía.

Me costaba ver eso, porque no podía dejar de pensar en ese animal, pero también pensaba en que otros iban a comer de él y que fue muerto con el mayor de los respetos y no en vano.

Lo depostaron en minutos, me sorprendí de esa habilidad, no pude ayudar en la tarea, me daba impresión, fue un encuentro muy duro, volvimos hacia el casco, le llevamos la comida a los perros y nos fuimos a la casa, donde íbamos a hacer a la plancha unos hermoso bifes con pan.

Fue allí donde tuve una charla a solas con el Leonero, sin saber bien qué decir, así que hablando de la tierra, algo que teníamos muy en común, llegamos a hablar temas muy profundos.

Cabe destacar que apenas me el me conocio, mantuvo cierta distancia, pero yo sabia que tenia como ganarme su confianza, yo también conozco esta tierra, sus mañas, conozco esos pequeños paraísos en la tierra, que no por casualidad él también ya había recorrido, entonces teníamos mucho en común e información de determinados puntos que requieren no poca habilidad baqueana para llegar.

En una de esas charlas me dice “esto me gusta a mi, yo ya fui topógrafo, tuve una pescadería, hice casas, ya hice todo, pero nada de eso vale lo que esto, acá me gusta”

Yo lo comprendí de inmediato, pero también comprendí que estaba frente a una persona con una sensibilidad sin igual, que nada tenía que ver con ese ser distante y parco que muestra, sino que es alguien que ve un poco más allá y eso a mi me conmovió totalmente, porque aprendí de que yo debía buscar lo mismo, estar donde me guste estar, encontrándome a pocos días de emprender una aventura jamas pensada para mi.

Comimos unos bifes riquísimos y vi que todos chupaban el caracú del hueso, cosa que me daba impresión, pero no podía dejar el hueso sin comer eso, me parecía una falta de respeto, asi que tome coraje y me lo comí, sin dejar lugar a dudas, de un viaje.

Terminamos nuestra comida, Miles y yo nos pusimos a hachar leña, lo cual nos reímos mucho, a lo que el Gringo me gastaba con que esto no era como el gimnasio que golpean la rueda con el martillo, pero demostré que aprendo rápido y que puedo hachar lo que sea.

Esa noche el Gringo dice que podríamos ir a cazar liebres, lo cual me pareció buena idea, pero de nuevo me encontré en una situación muy complicada, porque me dijo, vos vas a buscar las que caen y Miles te ilumina, entonces todo se me vino abajo, porque quería decir que yo las tenia que cargar con mis manos, sin guantes sin nada, uno tocar la muerte y lo que esto significa.

En ese momento pensaba en mis años de vegetarianismo y que ahora iba a hacer exactamente todo lo contrario, no sabía si sentirme un hipócrita o que, tenía muchos sentimientos encontrados, hasta que me dije a mi mismo “mira Hipolito, estas haciendo un trabajo, este hombre vive de esto que vos vas a hacer, esta es su manera de ir a la oficina todos los días, hacelo con el mayor de los respetos por su trabajo y por las vidas que aquí van a perecer”

Para mi sorpresa la liebre no muere de una, son animales muy duros y pocas caen de un tiro, entonces es uno el que tiene que poner el punto final. Entonces cuando llego le digo que está viva y el Gringo me dice “quebrale el cuello” yo lo miro como diciendo “no puedo hacer eso” y me grita “Pisale la cabeza” yo no sabía bien que hacer, a mis pies un animal moría, los demás en la camioneta esperaban que termine mi tarea y que vayamos por otra y yo pensando en si podía o no hacer eso, pero eso no es todo, sino que la liebre grita como una persona. Entonces calme mi mente, me repito que esto es parte de la vida que aquí se vive, que en la ciudad esto parece atroz, pero esto sucede todos los días y de peor manera cuando la carne llega a tu plato, solo que no lo ves. Pedí perdón al universo por lo que iba a hacer, pero que entendiera que lo hacía con el mayor de los respetos.

Fue entonces que levanté mi pierna y con mi talón pise la cabeza de aquel animal poniendo fin al sufrimiento de los dos, ahora lo tenía que agarrar y colocarlo en la camioneta, esto lo tuve que hacer unas diez veces. Me gustaría aclarar que mi amigo Miles pudo hacer de esa noche algo más ameno y hasta me hizo reir que en un momento no podía matar a la liebre y me grita “deja de jugar con esa liebre” y me reí muchísimo.

Yo cada vez que dejaba un animal en la camioneta lo hacia con mucho cuidado, pero eso estaba a punto de cambiar, cambiamos puestos con Miles, ahora yo iba a ser el farolero y el iba a buscar los animales, pero el, cuando subia a la camioneta tiraba las liebres, y estas me pegaban en la pierna y yo sentia que no las podia mover, porque me daba cosa y cada vez mas estaban sobre mi pierna y en cada pozo saltaban y me pegaban y fue un total calvario, no conforme con eso, nos perdimos y cayo una helada impresionante, ibamos haciendo parkour en la caja de la camioneta, asi que me parecio util moverme al paragolpes trasero de la camioneta y ahi intentar seguir el movimiento de la camioneta y de paso mantenerme activo para no morir de frio.

Llegamos al casco pero ya era tarde para limpiar los animales (tarea que pensé que yo no iba a tener nada que ver) así que se iba a hacer mañana siguiente, nos levantamos, desayunamos y bueno, las liebres, a lo que el Gringo me da un cuchillo y lo entendí todo, yo tambien tenia que cuerear al animal, no solo eso, sino cuidar de que el cuero salga bien.

Dude de tener el coraje de hacer tal tarea y Miles me confesó que también dudo de mi, pero una vez más, me mentalice con que es parte de un trabajo y que hay que hacerlo, porque esto no fue al pedo, no se mato por gusto.

Entonces dije que lo iba a hacer con mi cuchillo, un Verijero que me regaló German Cerrotti, que tiene un puma en su hoja, me pareció que todo cobraba sentido, lo afile y salí a mi tarea, nos explico un poco como es el tema, donde cortar como abrir al animal, desde dónde ir con el cuchillo y como no dañar la piel.

Empecé con cierta desconfianza, pero después entendí bien el mecanismo, así que era una competencia con Miles para ver quién hacía más.

Había liebres que eran fáciles de tratar, pero otras estaban llenas de sangre de estar apiladas una sobre la otra, el gato había comido un par y habían vísceras por todos lados, otras estaban sumamente duras y había que abrirlas escuchando todo tipo de cracks.

En las que me tocaba una llena de sangre o maltrecha era complicado, me daba mucha impresión, pero no me deje gobernar por esa emoción y continúe con mi tarea.

Les pedí que me saquen fotos, porque me parecía algo inédito, además de que tenía mis manos llenas de sangre y pelos y no quería tocar el celular, pero entiendo que así no funcionan las cosas, en una de esas el Gringo quiere un pucho y se lo armo y se lo fuma asi nomas, con las manos ensangrentadas, entonces me arme un pucho yo tambien, no tenia mis manos tan manchadas, pero para mi era un horror, una escena que encantaría a Tarantino.

Fue ahí que tomé el celular también y comencé a documentar, si bien la experiencia no era confortable, podía ver lo bello de otras cosas.

Ese día hicimos eso y nos dedicamos a descansar y a arreglar los vehículos para al día siguiente salir a arrear ovejas.

Esa mañana no es que estaba bajo cero, estaba con un frío Gélido, yo tenía puesto tres pares de medias, calza térmica, pantalón de ski , remera térmica, dos polares, una campera y encima de todo eso un buzo térmico entero.

No digo que pase frío del todo, pero andar en un UTV, en medio del campo, con esa temperatura, ay!. Yo iluso de mí lleve un termo y mate, que de hecho después tomamos unos mates, pero cuando ya estábamos pegando la vuelta.

Ese arreo fue hermoso, Miles iba en una moto, El Gringo en otra y luego, Vero y yo en el UTV. Ahí comprendí la importancia del tabaco, el motivo de festejo después de cada tarea es un puchito, nunca pero nunca fume tanto como en ese viaje, pero era algo especial, no era de vicio, era de festejo, eso me pareció hermoso, aunque poco saludable, pero bueno, cosas que pasan, hay cosas menos saludables que la gente hace con más frecuencia.

Esa mañana fue hermosa, porque nos cagamos de frio pero pudimos hacer todo lo que queríamos, pero lo más chistoso fue que cuando terminamos la tarea y todos volvimos para el casco, pero cuando llegamos, Miles no estaba, pasaba el tiempo y nada que apareciera, después de un tiempo decidimos salir a la búsqueda de el, pero vemos que viene en la motito, entonces nos cuenta que se comió una mata con la moto y que solo le quedó en primera, así que se tuvo que volver todo en primera.

Esos ya eran los últimos días allí, todo comenzaba a sentirse como que hay que empezar a despedirse, pero uno no quiere irse de donde se siente bien, pero lo importante es siempre estar agradecido de lo que uno puede vivenciar.

Sabía que iba a extrañar el piso frío cubierto de pieles de diferentes animales, el aroma del mate y el pucho, la salita del Gringo, donde tiene sus diplomas, fotos, libros, sus trofeos, toda una vida en una habitación que hizo toda con sus manos.

Recuerdo que en una charla le comente que queria unos colmillos de puma para hacerme un collar y me dijo a la pasada que después me daba, pero nada murio ahi, al menos para mi, pero antes de irme me recordo que tenia que llevarme el cráneo entero de este bello animal, porque admiro mucho a estos animales, me parecen que son muy especiales, no solo por como se mueven, sino en cómo andan por la vida. Y por eso tambien admiro al Gringo, porque es quien tiene el trabajo de rastrearlos, porque no es salir a matarlos, eso lo hace mucha gente y les tiran veneno o le juegan deslealmente, pero el no, el sale tras el animal, porque el puma sabe que él va tras él, entonces hay una paridad de condiciones, es justamente eso, una caza, como un animal rastrea a su presa para comer, el lo hace para que su trabajo sea redituable.

Porque no es salir a asesinar por placer, la mayoría de las personas ven eso como matar por matar, pero no, las personas que piensan así no saben lo que es ver morir a un animal, no podrían nunca estar ahí, pero si son los que comen carne y se hacen los desentendidos con ese tema que es tan de coyuntura, porque que tu alimento venga en una bandeja no lo exime de la muerte, solo la hace más fácil para vos. Tener el respeto y ser consciente de que uno es quien va a tomar una vida de otro ser, que asi como vos, tenía una vida por delante, pero ahora sos vos quien determina que eso se terminó, cargar con eso es lo importante, agradecer al universo, a la tierra, a quien quieras, pero pedir perdón por lo que vas a hacer y agradecer por lo que estás por recibir.

Así fue mi última experiencia en Mulak Aike, era una mañana y el gringo sale con la moto a buscar un capón, vuelve a la media hora con un pequeño rebaño de ovejas, entran todas a un establo, yo estaba con mi cámara, estábamos charlando sobre los rebaños y demás cosas de campo que me interesan aprender.

Entonces llega el momento y aparta al capon, había un pasillito que se dirige hacia una pequeña construcción de chapa, con una manguera, una polea para levantar y una canaleta que escurre hacia el campo y de allí emanaba un olor muy fuerte; era El Matadero. Tomo mi cámara con el lente más luminoso, pero no servía de nada, estaba muy oscuro, así que  tomé mi celular y le pedí al Gringo que me cuente todo lo que iba a hacer y por que.

En ese momento en el matadero éramos tres, el Gringo, Yo y aquel capón.

Lo coloca sobre una mesa, saca su cuchillo y lo hunde en la yugular. Comienza a salir un torrente, que rojo es poco, para mi era una escena dantesca, yo estaba viendo a los ojos a aquel animal que ya nada podía hacer, entonces el Gringo se sienta sobre el cuerpo del capón y me dice que es para tenerlo porque va a empezar a patalear. Porque mientras sale la sangre no pasa nada, el problema es cuando deja de salir y ahí empieza la parte dura, porque ahí es cuando comienza a patalear, porque se está muriendo y ahogando, ya no hay nada que transporte oxigeno para sus órganos y poco a poco se comienza a asfixiar, porque morir desangrado es eso, es ese sufrimiento.

Por suerte el proceso es rápido, aunque debo confesar que estar ahí es una eternidad. Una vez muerto el animal, se lo cuelga de una pata y comienza el proceso de sacar el cuero y faenarlo, todo tiene que ser muy rápido, sino se pone fea la carne. Arranca el Gringo con la tarea y al rato Miles dice, a ver dejame a mi, a ver si me acuerdo y me dice “hace como 8 años que no hago esto”.

Yo pensaba para mis adentros que no me pidan que haga algo, porque no podía, no tenía el coraje para meter las manos en aquel animal, pero también estaba sorprendido por las habilidades de Miles (Abro paréntesis acá, para explicarles a Miles. El es la persona más competitiva y piola que conozco, que no son dos cosas que vayan de la mano, pero es quien te impulsa siempre a dar un poco más, porque el lo da todo y se nota si vos no haces lo mismo, tiene la particular habilidad de ser muy tozudo, pero no de terco malo, sino de que si hace algo, quiere ser el mejor haciéndolo, en eso compartimos mucho, porque a mi me gusta lo mismo y siempre se, que cada aventura con el, es salir diciendo “di mas de lo que tenía” y por eso siempre me sorprendo de él, porque todo lo que hace es sorprendente) para faenar, lo veía separando el cuero de la carne, con una habilidad quirúrgica, porque había una parte muy delgada que no tenes que cortar, porque sino arruinas todo casi, asi de facil, tambien hay que sacar creo que el lomo y si lo sacas bien sale en una pieza super linda, pero sino sale con cuero y tambien, salio perfecta y la verdad que en tiempo record, cuando ya me quise dar cuenta , estaba toda la tarea realizada, todo separado, todo listo.

Ese era nuestro ultimo dia alli y tambien eran mis últimos días en ese suelo que tanto quiero yo, ya pasada la tarde y todo extendido más de lo normal, teníamos que salir nuevamente para Rio Gallegos, así que con el atardecer nos fuimos de allí, por esos caminitos pequeños e interminables que recorren los campos de Santa Cruz, que en cada curva esconden historias y lugares increíbles.

Este viaje me llevó por lugares súper sensibles, que hoy entiendo mejor porque los siento así. Ahora comprendo que mi cosa con la muerte y siempre hablar de ella como algo que pasa todo el tiempo es por mi luna en Plutón, lo cual no se si esta bueno, por lo general me sucede que las personas me dicen que deje de hablar de ello, pero a mi me resulta poético, porque es lo único que le da sentido a estar vivos. Tengo la meta de disfrutar cada momento, con sus mejores y peores momentos, hay una frase que le robe a Steve Jobs porque me encanto y dice:

“Si vives cada dia como si fuese el ultimo, algun dia tendras razon” y la verdad que no quiero tener razón, porque no quiero morirme, pero velo porque si algun dia ella y yo nos tenemos que cruzar, me tome sin guardarme nada, que le diga, sabes que, no tengo ganas de esto, pero si me voy, se que lo di todo, así que vamos.

No tengo más que palabras de agradecimiento de todo lo que me toca vivir, de poder tener los amigos que tengo y que día a día reafirman que vale todo la pena. Porque con mis amigos tengo una sola condición que me pongo, si o si me tienen que sorprender, porque eso me hace sentir orgulloso de ellos y eso es lo que motiva siempre a querer ser como ellos, no tengo muchos amigos, eso es cierto, pero se que ellos son suficientes, porque son los únicos que siempre me impulsan a ser mejor, que me dicen cosas que yo no veo.

Todo esto que me tocó vivir me hizo dimensionar y valorar muchísimas cosas y replantearme muchas otras, pero por sobre todo me enseñó sobre el respeto por la vida y que no podemos jugar a ser dios sin conocer bien qué es lo que pasa.

Porque durante muchos años fui vegetariano y vegano, pero viéndolo hoy, me parece lo mas hipocrita del mundo, porque no hacía nada por los animales, solo no los comía, pero después de muchos años, logré desmembrar todo lo que importa y quedarme  con  lo que realmente sirve, que es tener conciencia de que lo que uno elije tiene consecuencias, porque escucho mucha gente decir que quiere a los animales, pero come carne y estoy seguro de que si esa gente tuviera que cazar su comida, no comería carne, porque ser ajeno al sufrimiento de otro animal es ser un despiadado, llenarse la boca hablando sobre moralidades, eso es despiadado y lamentablemente así vivimos hoy en dia, esa es la norma.

Y aquí quería plasmar la realidad de lo que uno come, que no es solo comida, sino que hay un proceso para que todo llegue a tu plato, desde matanza industrializada de animales hasta monocultivos que destruyen la tierra. También hay buenas prácticas que debemos visibilizar y procurar compartir con todos.

Porque todo esto se trata de todo el mundo que ignoramos y que damos por sentado, pero justamente eso es lo que nos ha llevado hoy hasta aquí, no tomar conciencia de nada, porque la conciencia alimenticia solo parece ser de los que adoptan dietas vegetarianas, pero no, tienen una parte de conciencia, porque si esos vegetarianos comen todo de soja o de multinacionales que hacen todo “veggie” es igual de cruel que matar animales, porque están destruyendo el planeta igual, solo que su ego no se ve afectado.

Y último pero no menos importante, recomiendo fervorosamente que lean el libro de mi amigo el Gringo, que con una total sensibilidad nos lleva a recorrer esos territorios donde el transitó y que con una narración hermosa, nos lleva a todos esos momentos, donde sentimos el frío, la ansiedad, la felicidad, en fin, una catarata de emociones que hace que no podamos dejar de leer.

Tuve la fortuna de conocerlo y cuando lo leía, era su voz quien me lo relataba y por eso estoy eternamente agradecido, pero más aún lo estoy, porque hice un nuevo amigo, de esos que siempre enseñan y que siempre, pero siempre, te abren las puertas de su corazón.

Hacía mucho no terminaba lo que escribía, pero también vengo escribiendo mucho, y quizá, empiece a hablar también sobre la gastronomía, sobre mis aventuras de otro tipo, que también me cruzan muy por mis fibras y que hay un mundo esperando ser revelado.

2 Comentarios

  • Diego

    Que hermosa experiencia y tan única. Que más? Otro relato de esos que me dejan con ganas de una aventura (patagónica en lo posible). Y acompañado por buenas fotos. Un abrazo grande!!

    • Hipolito

      Gracias!!! muchas gracias!!!
      La verdad que si, dan muchas ganas de ir a aventurear, aunque ahora estoy en plena aventura, quiza no tan inhospita, pero sabe que es vertiginosa igual que esta.
      Gracias por leer siempre!!!!

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